La alimentación es uno de los factores que más influyen
en el proceso de desarrollo y crecimiento infantil.
Los déficits alimentarios en la infancia y sobre
todo en el primer año de vida pueden producir importantes desajustes en la
talla, peso, perímetro craneal y retardar la maduración ósea. Si ocurre en
periodos críticos del crecimiento, y durante un tiempo prologado, estas
alteraciones se convertirían en procesos irreversibles. Por tanto, la malnutrición
por exceso o por efecto puede provocar alteraciones muy graves en el desarrollo
y crecimiento infantil.
Lactancia materna
Es la alimentación con
la leche de la madre. Es un alimento único que permite trasmitir defensas de la
madre al niño, a la vez que fortalece el vínculo materno-filial. La
organización mundial de la salud (OMS) recomienda como imprescindible la
lactancia materna exclusiva durante los primeros meses de vida. Debe mantenerse,
introduciendo alimentación complementaria lenta y progresivamente a partir del
sexto mes. Se recomienda mantener la lactancia materna al menos durante el
primer año. Según la OMS debería mantenerse la lactancia materna al menos en
los dos primeros años de vida, y continuarse a partir de esa edad, hasta que el
niño o la madre decidan, sin que exista un límite de tiempo.
Leche humana
La leche humana cubre
todas las necesidades básicas de crecimiento del lactante sano hasta los seis
meses de edad y constituye el modelo para la composición de las formulas
industriales. La leche materna más que un alimento es un sistema nutricional
completo, adaptado al crecimiento y desarrollo del lactante, que varia su
composición a lo largo del tiempo de lactancia.
Energía
La leche humana
proporciona aproximadamente 700kcal/litro. Esta energía es suministrada en un
50-55% en forma d grasa, 35-40% de hidratos de carbono y un 5-10% por las
proteínas.
Lactancia materna y alimentación complementaria.
Biografía
M. Hernández Rodríguez
Alimentación infantil
Tercera edición.


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