Los
raspones (excoriaciones) son heridas donde la piel ha sido frotada o arrancada.
La mayoría de los raspones no penetran mucho en la piel, pero algunos pueden
llegar a desprender varias capas de piel.
Los
raspones no suelen sangrar mucho, pero pueden supurar un líquido rosáceo. Los
raspones en la cabeza o en la cara pueden parecer peor de lo que son. Pueden
sangrar mucho debido a la buena irrigación sanguínea de estas zonas.
La
mayoría de los raspones sanan bien y es posible que no requieran un vendaje.
Suelen sanar en un período de 3 a 7 días. Un raspón grande y profundo puede
tardar de 1 a 2 semanas o más en sanar. En algunos raspones se puede formar una
costra.
¿Cómo puede cuidar a su hijo en el hogar?
· Lávele el raspón con agua limpia 2 veces al día. No use peróxido de
hidrógeno (agua oxigenada) ni alcohol, los cuales pueden retrasar la sanación.
· Puede cubrirle el raspón con una capa delgada de vaselina y una venda no
adherente.
· Aplíquele más vaselina y cámbiele la venda según sea necesario.
· Manténgale elevada la zona lesionada sobre una almohada toda vez que su
hijo se siente o se acueste durante los 3 días siguientes.
· Sea prudente con los medicamentos. Dele
analgésicos (medicamentos para el dolor) exactamente según las indicaciones.
¿Cuándo debe pedir ayuda?
Su hijo tiene señales
de infección, tales como:
Aumento del dolor, la
hinchazón, el enrojecimiento o la temperatura alrededor del raspón.
Vetas rojizas que
salen del raspón.
Pus que sale del
raspón.
Fiebre.
El raspón comienza a
sangrar, y la sangre empapa el vendaje. Es normal que salgan pequeñas cantidades de sangre.

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