SÍNTOMAS
DE LA ANOREXIA NERVIOSA:
La joven con anorexia
nervosa es típicamente una perfeccionista. En su mente tiene la firme creencia
-irracional- que está gruesa inclusive cuando pierde mucho peso y se pone muy
delgada. Esta persona siente la necesidad de tener en control de su propia
vida, experimentando este control sólo cuando niega la demanda que su cuerpo
necesita de comida. Es su obsesión por adelgazar, la adolescente poco a poco se
está matando a causa de su régimen de hambre. Esto puede llegar a situaciones
muy serias de dañar su cuerpo, e inclusive hasta puede llevarla a la muerte.
SÍNTOMAS
DE LA BULIMIA:
Los síntomas de esta
enfermedad se identifican al momento que la persona ingiere grandes cantidades
de comida de altas calorías y luego se purga de estas calorías vomitado y/o
usando laxantes.
Además, esta excesiva
alimentación puede alternarse con dietas extremas que trae como consecuencia
fluctuaciones de peso dramáticas. Las repetidas purgas traen consigo un peligro
muy serio a la salud física, incluyendo la deshidratación, el desequilibrio
hormonal, el agotamiento de inerales importantes y el daño a los órganos
vitales.
Asimismo, las personas que
padecen esta enfermedad suelen experimentar depresión, ansiedad y abuso de
substancias.
El tratamiento para estas
personas debe ser comprensivo y requiere de un tratamiento en equipo; es decir
mucha colaboración de los familiares, amigos y médico.
Es importante el que se
reconozcan estos problemas y se les de el tratamiento apropiado.
Los problemas alimenticios
que usualmente experimenta el adolescente son resultado de depresiones, malos
hábitos de nutrición y por el hecho de querer las comidas de moda. Pero, aparte
de esto, existen dos desórdenes psiquiátricos de la alimentación: la bulimia y
la anorexia nervosa, que actualmente están más presentes especialmente en las
jóvenes.
Según investigaciones
realizadas en Estados Unidos, 10 de cada 100 mujeres jóvenes sufren de un
desorden de la alimentación; ciertamente también se encuentra esto en jóvenes,
pero es menos frecuente.
Ante esto, muchos padres de
familia se preguntan cómo se pueden reconocer los síntomas de la anorexia
nervosa y de la bulimia, puesto que muchos adolescentes pueden ocultar a sus
familias por meses o aun por años estos desórdenes de posibles consecuencias
serias o fatales.
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