La deshidratación se produce
cuando el cuerpo pierde demasiado líquidos, sales y minerales. Una cierta
cantidad de fluidos corporales se pierden a través de los procesos normales del
cuerpo, por eso una ingesta diaria de alimentos y líquidos recuperan estas
pérdidas.
Cuando las personas realizan
actividades que requieren grandes esfuerzos, pierden una gran cantidad de sales
y minerales a través del sudor. Esta pérdida excesiva crea un desequilibrio de
fluidos y aparece así la deshidratación que se produce cuando no se reemplazan
estos líquidos y sales.
El peligro de la
deshidratación es tan frecuente en las regiones frías como lo es en las
regiones calientes. Cuando hace calor el individuo es consciente de la perdida
de sales y minerales ya que lo ve a través de su sudor, en cambio en climas
fríos es muy difícil darse cuenta ya que el sudor se evapora rápidamente o se
absorbe a través de la ropa consiguiendo que el sudor rara vez sea visible en
la piel. La deshidratación debilitará o incapacitara a la víctima durante unas
horas, o en ocasiones, varios días.
Los
síntomas de la deshidratación:
·
Dolor de cabeza o náuseas.
·
Disminución de la presión arterial.
·
Mareos, desvanecimientos o desmayos.
·
Pérdida de apetito y sequedad de boca.
·
Enrojecimiento de la cara con los ojos
hundidos.
·
Falta de sudoración.
·
Somnolencia o cansancio.
·
Pocas o ningunas lágrimas al llorar.
·
Sed extrema.
·
Poca o ninguna orina (la orina que se produce
será de color amarillo oscuro o ámbar).
·
Piel arrugada o seca que carece de
elasticidad.
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